Soltá la necesidad de controlar
Todos tus actos tienen consecuencias. ¿¡Quién no se acuerda de esta frase!? Nos la enseñan desde muy pequeños/as y la reproducimos con facilidad, dudo que algún/o de nosotros/as ponga en tela de juicio su veracidad. Tener esta mentalidad nos permite organizar el día, completar una receta o cumplir con metas, además, mantenernos “ haciendo ” nos genera una emoción de seguridad y eficacia, nos sentimos útiles (que fea palabra), capaces de solucionar y con la sensación de tener las cosas dominadas. Bajo esta línea, hemos programado nuestra mente de la siguiente manera: realizar acciones "es igual a" cambiar condiciones. El tema es que intentamos que toda nuestra realidad entre dentro de ese programa, y esto nos conduce a mantener una constante actitud de lucha entre “como es mi realidad” y “como debería ser”, le enviamos al cerebro la señal de que siempre hay algo que debe ser resuelto, y por tanto no dejamos de hacer y hacer (o pensar y pensar), la mayoría de veces aspectos que...

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