Vivir Ligero
Me gusta mucho un artista que se llama El Kanka. El tiene
una canción titulada “Volar” que me remite mucho a este mensaje que hoy quiero
compartirles sobre viajar ligero. Parte de su letra expresa: “Volar, lo que se
dice volar, no vuelo; pero desde que olvidé el teléfono en un bar, desde que no
tengo nada parecido a un plan, te prometo que mis suelas no tocan el suelo”
Realmente no había experimentado en toda su extensión el tan
popular verbo de “soltar” como lo estoy experimentando en el último año. En
muchos espacios recibes y lees la instrucción de que hay que soltar, pero ¿qué
implica esa acción?
Hay bastante resistencia inconsciente a dejar lo conocido
por dos razones: el cerebro busca siempre el menor gasto de energía para lograr
sobrevivir, y todo cambio implica inversión de energía. Y la otra razón, es que
lo conocido nos da cierta idea de control y seguridad, cuando realmente
soltamos nos enfrentamos a una realidad que nos obliga a estar totalmente
presentes para actuar coherente a nosotras mismas y ya no a lo estipulado o a
lo acostumbrado.
El Universo funciona en términos de frecuencias y
compensación de energía, no desde la moral, lo bueno o lo correcto, aquello con
lo que resonemos es lo que va a estar cerca, es nuestra realidad más próxima.
Además, hay un espacio maravilloso donde se abre paso al campo de todas las
posibilidades, y eso es cuando creamos vacío. No se trata sólo de misticismo y
creencias solamente, esto que les cuento tiene un respaldo científico sólido.
Me explico: nuestros pensamientos son impulsos eléctricos, nuestras emociones
son impulsos magnéticos (atracción o repulsión de cargas); cuando hay
coherencia entre estos dos y nuestras acciones, entonces manifestamos, o
hablando más aterrizado, creamos una realidad. Veamos un ejemplo muy sencillo y
que repito mucho:
La abuela de María murió de un paro cardiaco, la mamá de
María ha tenido dos infartos, María tiene miedo de padecer lo mismo (emoción),
y piensa “yo no quiero enfermarme” (pensamiento), sus acciones buscan comer
saludable, medir calorías, hacer muchísimo ejercicio, hacerse chequeos
constantes, etc. Finalmente, María aparece con la presión alta, y no entiende
cómo pasó esto. Su campo eléctrico vibra desde la frecuencia de la resistencia
“yo no quiero”, y la palabra que le sigue define en dónde realmente está su
atención: enfermedad. Su campo magnético, el que atrae o repele, está desde una
frecuencia super densa, el miedo, el cual activa en todos sus sistemas un
estado de alerta, y en este estado, algunas funciones biológicas dejan de darse
para atender la aparente emergencia. Finalmente, sus acciones se efectúan desde
el miedo y con la frecuencia de la enfermedad, una de las primeras
consecuencias, es que su corazón se está esforzando mucho más en el bombeo de
sangre, y esto genera presión alta, que por supuesto, en un estado sostenido,
traerá nuevos síntomas o enfermedades.
Ahora bien, cuando vamos encontrando coherencia entre estas
tres instancias del pensar, sentir y hacer, vamos dando forma a esa vida que
queremos, y si a eso le agregamos la descarga de responsabilidades que no son
nuestras, la presencia constante a cada instante, y la creación de vacío,
entonces ese Universo (Dios, Yo Superior, La Fuente) comienza a llenar los
espacios vacíos con regalos mucho mayores a lo que nuestra pequeña mente humana
podía construir. Este es el último paso para manifestar: soltar.
Como vemos, este es un verbo que no podemos tomárnoslo a la
ligera, por más popular que esté siendo en este momento, requiere profundo
compromiso con nuestra esencia. Estar lo más cercanas a ella implica no cargar
con sentimientos de deuda (alguien me hizo, me dijo, me hirió), que generan
emociones constantes de enojo, tristeza o resentimiento. Estas emociones se ven
reflejadas en nuestros comportamientos hacia otras personas, hacia las
situaciones diarias y hacia nosotras mismas, limitando la posibilidad real y
presente de crear desde otro lugar.
Entonces les comparto lo que, en mi experiencia es Soltar:
- Aceptación:
la vida es como es, no como queremos que sea. Lo que sucedió, no es
posible de cambiar, es parte, es como es.
- Acción:
no es un discurso, no es sólo intención, es responsabilidad consciente de
transformar y/o crear tu poder de elección actual. Ahora, ¿qué decides?
- Ejercicio:
es constante, no es un evento único, sino un proceso continuo que va a ir
profundizándose y volviéndose cada vez parte de nuestra cotidianidad.
- No
implica olvidar ni incluye reconciliación: el olvido es un proceso
involuntario parte de la reparación cerebral, que te aseguro que, en
situaciones con impacto emocional, no sucederá. No es que debas minimizar
o justificar tu experiencia de dolor, pero si puedes resignificarla. La
acción de soltar no necesita la colaboración de otra persona, es
completamente individual. La reconciliación, depende de dos, de acuerdos y
compromisos.
Imagino que has escuchado la metáfora de la serpiente y el
veneno, si no es así, te la comparto. La serpiente vendrían a ser aquellas
situaciones, palabras, o acciones en las que nos sentimos heridas o dolidas,
abandonadas o traicionadas. El veneno vendría a ser el resentimiento, que como
bien lo dice la palabra, es re-sentir, sentir nuevamente, y eso mantiene activo
el ciclo de dolor. La metáfora propone que la mordida quizá no estuvo en
nuestras manos, pero la responsabilidad de encargarnos del veneno sí. Y es que
me gusta la metáfora porque nos imagino, manteniendo ese veneno circulando
dentro, algunas veces con la intención de castigar al otro, sin darnos cuenta
que es por dentro que nos estamos haciendo el daño.
Me gustaría finalizar este mensaje, contándoles como se
aborda esto desde las Constelaciones Familiares, tocando tres aspectos: heridas
de la infancia, creencias limitantes y nuestro lugar en el sistema.
Nuestra niñez está marcada por muchísimas situaciones que
vivimos desde el “peligro”, no siempre un peligro físico o real, sino
situaciones que fueron percibidas como amenazantes para permanecer en la vida,
ya que en esa etapa, no tenemos aún desarrollada la capacidad analítica, y la
vulnerabilidad en la que nos encontramos, que es de suma dependencia, hacen que
el cerebro guarde la mayoría de conexiones en pro de la supervivencia, y
califique como peligroso todo lo que nos aleje de ella: una cara enojada de
mamá, un grito de papá, un pequeña o gran espera sin adultos, la llegada de un
hermano que me “quita” mi lugar, la exigencia de mis padres, el abuso directo o
indirecto; son muchas las posibilidades. Esto va marcando esta primera etapa,
haciendo que la siguiente se construya sobre la primera, y así sucesivamente
hasta que creamos algo que llamamos “personalidad”, y nos identificamos tanto
con ella que la defendemos a capa y espada, limitando la cantidad de nuevas
experiencias desde muchas otras perspectivas.
Bien, todo esto son cargas innecesarias, porque además de
que ya no estamos en peligro, ya no somos dependientes y no estamos en
supervivencia, seguimos actuando desde ahí, llevando en nuestros hombros, no
sólo nuestra historia, sino las historias y heridas de nuestros padres, abuelos
y antecesores.
Por esa misma línea va el tema de las creencias limitantes,
toda esa narrativa que hemos creado a partir de nuestra personalidad: debo
estar en pareja, mi pareja debe ser de tal forma, mi mamá me tiene que amar de
tal manera, porqué a mi, en mi trabajo son injustos, todos se aprovechan, sólo
si enfermo me miran; no acabaría de mencionar la cantidad de creencias que son
cargas y nos limitan para viajar ligeras.
Y finalmente, nuestro lugar en el sistema. El sistema ya
existía antes de que vinieras, llegaste y eres un eslabón más. ¿cuál es tu
lugar? Sos la primera, la de en medio, un número entre muchos hermanos, la que
vino después de una perdida, la que no fue esperada, la que llegó como
esperanza para unir a tus papás, la hija de una adolescente con pocos recursos;
todo esto no te define, pero si influye en la forma en que tomas la vida y te
posiciones en ella. ¿Cargas con todo lo que este sistema puso en tus hombros?
¿estás lista para decidir quién eres y qué cosas si son tu responsabilidad?
Reconoce tu lugar y esto hará que puedas mirar también lo que te corresponde y
lo que no.
Me complace mucho contarles que soy apenas una aprendiz en
el tema de soltar, mas lo que he experimentado con esta palabra, me ha otorgado
el más lindo reencuentro conmigo misma, me ha quitado tensiones y desordenes
físicos, me permite respirar con mayor apertura y además, ha hecho que pueda
direccionar mi energía donde si quiero tenerla.
“Solté todo lo que
tenía y fui feliz
Solté las riendas y dejé pasar
No me ata nada aquí
No hay nada que guardar
Así que cojo impulso y a volar”
Melania Rashida Onca
BioConstelaCR

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